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¿Qué hacer si tu empresa no te paga?: basado en he...

¿Qué hacer si tu empresa no te paga?: basado en hechos reales

Hace tan solo unos meses que, por fin, recibí mi indemnización del FOGASA. Desde entonces he tratado de buscar el tiempo, las ganas y las palabras necesarias para escribir este post con el que quiero, no solo ayudar a quienes se encuentran en una situación similar, sino también dar las GRACIAS a todos los contribuyentes que hacen posible el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), y especialmente, a la abogada Carmen Pérez Andújar de Evergreen Legal, quien llevó todo el proceso. Dicho esto, aquí os cuento mi “aventura” y consejos a poner en práctica si tu empresa no te paga.

No te desesperes

Aunque parezca obvio, para mí fue lo más difícil. Yo había dejado un trabajo en Dublín (donde, por cierto, me pagaban más y mejor) por una oferta de trabajo que me llevaba de vuelta a Madrid. Y después de un año donde parecía que todo iba sobre ruedas, las cosas comenzaron a tambalearse por impagos de clientes.  Dejé de recibir mi nómina, y cuando busqué en Google “¿qué hacer si tu empresa no te paga?”, vi el percal que me esperaba: hasta que no estuviera 3 meses sin cobrar no podía hacer nada. 

Tenía que seguir acudiendo al trabajo, incluso cuando vendieron mi ordenador para hacer frente a pagos. Y lo cierto es que trabajo no faltaba, por lo que continué dando servicio a los clientes como siempre, utilizando mi propio portatil e incluso tratando de gestionar los impagos yo misma. Mientras, los ahorros llegaban a su fin pues tenía que hacer frente al alquiler del piso, la comida, y esas cosas básicas que, sí o sí, hay que pagar para vivir, aunque no te paguen. Deseaba que me echaran para, al menos, cobrar el paro, aunque sabía que sería incapaz de dejar colgados a los clientes y acabaría las campañas iniciadas. Estaba dispuesta a ello. Pero el despido no llegó hasta que pasaron los 3 meses de rigor.

KEEP CALM money isn´t EVERYTHING - tu empresa no te paga

Cuando todo parece que va mal

Todo lo malo se junta, y en esta ocasión, no iba a ser menos. Firmé el despido en cuanto pude y viaje a Asturias, mi tierra, desde donde me habían llegado malas noticias.

Allí, la necesidad de pasar unos días en familia me hizo parar y ocuparme de cosas más importantes que quedarme sin trabajo, que las hay. Y precisamente, creo que fueron esas duras circunstancias las que me hicieron redimensionar el problema y afrontarlo con más aplomo. Estar en paro no era más que un estado eventual, con solución en un futuro más o menos cercano.

Hasta al más valiente le llega su hora. Siempre estarás con nosotros güelito.

Una foto publicada por Laura Tuero (@lauratuero) el

Sin embargo, no me tome demasiado tiempo; al mes siguiente ya tenía nuevo trabajo y me centré en el reto profesional que me esperaba como Content & Social Media Director de Color Vivo.

Jugando a ser abogada

Siempre pensé que esto del derecho no era tan complicado, y que una persona con conocimientos básicos (como los que adquirí en la carrera con un par de asignaturas sobre la materia), podría encargarse de este tipo de papeleos. Leí, busqué, me informé, y siempre que me encontraba con alguien que había pasado por el mismo mal trago me contaba lo mismo: me lo llevo un abogado.

Entre búsqueda y búsqueda me dí cuenta de que lo único que estaba consiguiendo era aumentar mi estrés y poner en evidencia mis vagos conocimientos legales. Y casualidades de la vida, en uno de los cursos que impartí sobre Content Curator me recomendaron a la abogada que llevó todo el caso.

Así que, al fin, aprendí una gran lección:

Hay que confiar en los profesionales, que para eso están.

¿Qué hacer si tu empresa no te paga?

Ahora sí, entrando en materia y habiendo aprendiendo dos sabias lecciones (no te estreses y no intentes hacerlo tu todo), os voy a explicar los procedimientos que la abogada puso en marcha para solucionar el problema:

  1. Me reuní con la abogada para comentarle la situación y mostrarle mi carta de despido donde se reflejaba claramente los meses en los que no había recibido sueldo y el finiquito que tampoco había ingresado (A la hora de firmar el despido insistí en que esto estuviera especificado y claro en el papel para que no diera lugar a equívoco alguno). Ella me explicó los pasos a seguir, distintos escenarios en los que nos podríamos encontrar y cuáles eran sus honorarios (un % del dinero final obtenido) para llevar el caso.
  2. Comenzamos convocando una sesión de conciliación donde debía presentarse en los juzgados el administrador de la empresa, o administrador concursal (si la empresa está en concurso). Pero nadie se presentó.
  3. El siguiente paso fue realizar una demanda judicial, y a la vez, comenzar a tramitar el papeleo con el FOGASA.
  4. El administrador concursal se puso en contacto con nosotros para comunicarnos que había aprobado el concurso y que debíamos contactar con ellos mediante una comunicación de crédito que indicase los pagos pendientes.
  5. Llegó el día del juicio, y una vez más, no se presentó nadie de la empresa. El juez revisó la documentación y básicamente nos dió la razón, por lo que salió la sentencia en la que se reconocía la deuda de la empresa, con la parte que debería de pagarme (más el 10% por mora) y la parte de la que se encargaría el FOGASA.
  6. Por su parte, el administrador concursal incluyó nuestra solicitud de crédito en el listado de acreedores del concurso, pero con calificación de “privilegio general”; por lo cual la abogada envió otro comunicado solicitando una mejor calificación respecto a parte de la cuantía, citando las leyes y ejemplos pertinentes.
  7. Me llegó el pago del FOGASA, que para mi sorpresa, no era el acordado. El problema, que una vez más solucionó la abogada, fue que la ley se había modificado. Pero para nuestra suerte, presentando una nueva solicitud, esta vez con la sentencia, el auto de declaración del concurso y la certificación de la administración concursal sobre los créditos pendientes, conseguimos el máximo posible de indemnización.

 

Desde marzo de 2014 que comenzamos las gestiones, hasta junio de 2016 que recibí el dinero, podrían haber sido dos años de papeleos y estrés constante, pero la verdad que, gracias a la ayuda de la abogada he podido continuar mi vida sin más preocupación que firmar un papel aquí o allá, recibir alguna carta y remitírsela a la abogada, o ir a un par de juicios donde tan solo he tenido que hacer acto de presencia. No voy a negar que no me haya quitado una gran espina el día que recibí el ingreso en cuenta, pero nada que ver con la tensión y desconcierto de los primeros días sin saber como solucionar este embrollo en el que sin comerlo ni beberlo me había metido.

En definitiva, cada caso es un mundo. Si tu empresa no te paga, mi mejor consejo es que acudáis a un abogado para que se encargue de todo, confiéis en él y esperéis con paciencia a que los astros se alineen. Un poco de meditación, centrarme en mi nuevo empleo, aprender a valorar el tiempo libre como núnca lo había hecho y lecturas como la de El monje que vendio su Ferrari de Robin Sharma son algunas de las cosas que más me ayudaron a valorar las cosas más allá del dinero que me debían. 


Soy una asturiana afincada en Pamplona que trabajo como consultora de marketing de contenidos independiente, y en mi tiempo libre me gusta hacer manualidades, aprender nuevas cosas... ¡y fotografiarlas!

  1. Maria

    1 septiembre

    Me ha encantado Laura!! MUCHAS GRACIAS por compartir la experiencia y dejarme aprender de ti. Te mereces este “final” feliiz y mucho mas bueno que está por venir!! Un abrazo 🙂

    • laura

      1 septiembre

      Ahora a cruzar los dedos porque nadie tenga que hacer uso de estos consejos 😉 ¡Gracias!

  2. María ramirez

    2 septiembre

    Como me alegro laura tuero! Realmente te lo mereces! Esa energía positiva que desprendes solamente con esa sonrisa….un besazo campeona!

  3. Consuelo Cuesta

    2 septiembre

    ¡Bravo Lau! Me ha encantado el post. Conozco a varias personas en esta misma situación y la paciencia es la clave. Luchar es fundamental en esta vida. Te admiro amiga mía. Sigue así. ¡Eres genial!

    • laura

      2 septiembre

      Gracias Consu. Ya ves, todo se supera en esta vida. Solo hay que tener paciencia. ?

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