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¿Qué es el marketing ético?

marketing ético
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  • 22 septiembre, 2020
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Si esperas que te dé la fórmula mágica de cómo hacer un marketing ético, deja de leer. ¡No existe! Yo no te puedo decir qué está bien y qué está mal. Los valores sobre los que trabajar el marketing de tu negocio los tienes tú y las personas que lo formáis. Y solo a través de vosotras y vosotros podéis crear vuestra propia fórmula. Eso sí, si lo que buscas es ayuda en el camino ¡te doy la bienvenida a este artículo! En él reflexiono sobre qué es el marketing ético, qué NO es y cuáles son los puntos claves (bajo mi punto de vista y experiencia, además de todo lo que me ha aportado mi tribu #SaveTheMarketing) a desarrollar para que inicies esta aventura.

¿Por qué necesitamos ética en el marketing?

Cada día que pasa me encuentro a más profesionales, que como a mí me ocurría, se sienten mal a la hora de vender y hacer marketing. Y a su vez, me encuentro a consumidores y consumidoras (como yo misma) cada vez más exigentes y escépticos respecto a los valores reales de las marcas.

Vamos a analizar las razones de ambas posturas.

¿Por qué nos sentimos mal a la hora de hacer marketing y vender?

Algunas de las razones son:

  • Como consecuencia de habernos sentido estafados o utilizados como consumidores, tenemos la creencia limitante de que vender y hacer marketing es engañar. Creencia infundada también de generación en generación.
  • El mundo de la venta y la publicidad desde hace muchos años se vincula con el engaño. En los años 60, cuando el nacimiento de las grandes agencias y con ellas las bases teóricas sobre como hacer marketing, se utilizaban estrategias de venta realmente cuestionables, aprovechándose de la falta de información por parte del consumidor, como las que aquí puedes ver:
Ejemplos de técnicas de venta mediante el engaño en los Años 60
  • Hoy en día se siguen utilizando viejas fórmulas, y es más, cuanto mayor conocimiento tenemos sobre cómo funciona el cerebro humano más posibilidades hay de utilizar esa información para bien o para mal. ¡Hagamos neuromarketing con ética!
  • Replicar fórmulas, estrategias y tácticas que han tenido éxito pero que no comparten nuestros valores. Haciendo un marketing estandarizado nunca podremos mostrarnos realmente auténticos.
  • No tener claro nuestro por qué, nuestro propósito. Lo que habla de nosotros no es solo lo que vendemos sino cómo y por qué lo hacemos, y todo ello debe ser coherente. ¿Cuál es tu motivación real?, ¿cómo vas a contribuir? y ¿qué impacto vas a producir? Son algunas cuestiones claves.
  • Falta de autoconocimiento, autoconfianza y cuestiones como exceso de perfeccionismo o síndrome del impostor.
NOTA: Si se te ocurren más razones, déjame un comentario. 

¿Y por qué como consumidores somos cada vez más exigentes?

Algunas de las razones son:

  • El mundo nos está pidiendo a gritos un cambio importante para evitar el colapso medioambiental, y más allá a nivel económico, político y social.
  • El minimalismo, el consumo sostenible, el «sin plásticos», el veganismo, etc. son hábitos de vida que cada vez llegan a más personas e influyen considerablemente en el modelo de consumo más consciente.
  • El impacto del COVID-19 ha hecho que estos cambios se aceleren. Muchas personas se han parado a pensar y reflexionar.
  • El consumidor está cansado de sentirse estafado y manipulado por grandes corporaciones, marcas, medios de comunicación, etc. Busca nuevas fórmulas de consumo, pero también nuevas marcas con un marketing diferente, un marketing ético.

Los datos no mienten:

  • El 74% de los consumidores cree que los ciudadanos son capaces de forzar a las empresas a actuar más éticamente.
  • El 81% de los españoles cree que el boicot a una marca puede generar un cambio en sus valores y estrategia corporativa.
  • El 89% de los ciudadanos está dispuesto a cambiar su estilo de vida para proteger el medio ambiente.

Aquí puedes más datos del estudio de Gelt. Y si quieres profundizar con más, te recomiendo el Informe impacto COVID-19 y consumo consciente de Marcas con Valores.

Y es ahí, en el nexo de unión entre personas que quieren vender de un modo coherente a sus valores y personas que quieren comprar de un modo coherente a sus valores, donde nace el marketing ético.

¿Qué NO es el marketing ético?

Comunicar bondades superfluas para ocultar realidades oscuras. Este es el gran escollo del marketing ético y que suele ser el resultado de un intento de lavar la imagen de una marca, sin previamente realizar la transformación en valores y procesos necesarios.

El marketing ético no tiene sentido si no hay unos objetivos de negocio éticos ni unos valores dentro de la organización que sean libremente expresados por las personas que la conforman y compartidos con el resto de la sociedad.

Marketing ético no es decidir dejar de usar plásticos para embalar tus productos porque el cliente lo pide, marketing ético es ser consciente de la amenaza que el plástico tiene sobre el planeta, el mundo, las personas, tus clientes, tus empleados, tú, y por ello, dejar de utilizarlo.

¿Qué es el marketing ético?

Se trata de un cambio de paradigma en construcción y evolución constante. Como te dije al principio, cada negocio ha de crear su propia fórmula, una que le haga sentir bien a él, las personas que lo forman, sus clientes y el mundo en general. Y ante todo, que produzca un encuentro de valores coherente fruto de la toma de consciencia entre nosotras como personas individuales, nosotros como comunidad o ciudadanía y nosotros como parte de la ecosfera y planeta tierra.

En este cambio de paradigma te invito a dar una vuelta de tuerca al marketing tradicional y cambiar los conceptos:

MARKETING TRADICIONALMARKETING ÉTICO
ClienteMundo
VenderContribuir
DineroImpacto
Producto o servicioValor
EmpresaPersonas
ObjetivoPropósito
ComunicaciónEmpatía
Te invito a leer sobre estos 7 ejes de cambio para un marketing más ético en el blog de Save The Marketing. 

Y ojo, que esto no quiere decir que nos debamos olvidar de la empresa, el producto o servicio, los clientes, ni de vender. Si no que poniendo el foco en las personas, el valor, el mundo y el propósito, entendiendo este como el motivo, contribución e impacto, todo lo demás vendrá como consecuencia.

Si cuidas a las personas de tu negocio (tú como emprendedor y/o equipo) se formará la empresa deseada por todos, si identificas el valor que tienes o puedes crear diseñarás un producto o servicio acorde, si pones foco en el impacto que generas en el mundo (medio ambiente, animales, personas, injusticias sociales…) los clientes conscientes llegarán a ti, y si te preocupas más por el propósito que por las ventas obtendrás una triple recompensa: te sentirás bien con lo que haces, impactarás positivamente en otros y obtendrás beneficios económicos (y no económicos) de ello.

El marketing ético es un marketing más reflexivo, consciente y empático con el mundo.

Laura Tuero

¿Cómo hacer que tu marketing tenga un impacto positivo en el mundo?

Cada contexto y empresa tiene su propio punto de partida, y aunque podemos tomar como referencia algunos casos de éxito de marcas como Patagonia, lo cierto es que se trata de un proceso de transformación complejo, a largo plazo y en continuo aprendizaje, que requiere de un análisis previo para iniciar su construcción.

Algunos ingredientes necesarios son: creatividad, valores, innovación, reflexión, consciencia, empatía, honestidad y cambio.

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Foto: Si vas rápido verás piedras, si vas despacio, encontrarás corazones. ⁣Por Laura Tuero

También recomiendo evitar fórmulas de éxito y replicar modelos con los que no compartimos valores (no podemos ser auténticos si imitamos) y considerar los Derechos Humanos y Objetivos 2030 de la ONU como la voz de nuestro cliente llamado mundo.

Con todo lo anterior, podemos trabajar distintos puntos importantes de la transformación:

  • Autenticidad y valores.
  • El porqué o propósito.
  • Propuesta de valor coherente.
  • Impacto positivo (maximizar) y negativo (minimizar).
  • Toma de decisiones considerando nuestra parte racional y emocional.
  • Experiencia del cliente desde el respeto (mensajes, acciones, touchpoints…)

Por último, yo sé que este término de marketing ético puede sonar a moralista, pero la clave para mí no está en ser perfecto (no creo en la perfección) sino coherente con los propios valores.

A menudo nos confundiremos, somos humanos, pero lo importante está en saber reconocer errores, aprender, solucionar y evolucionar con ello. Es más, el mundo cambia, es dinámico, los valores cambian y nuestros negocios y forma de ver y hacer las cosas progresan con ellos.

Y ahora la pregunta es: ¿Quieres transformar tu marketing a un marketing ético que haga sentir bien al mundo, a tus clientes y a ti?

Si tu respuesta es afirmativa, te invito a un #CaféSolidario

Para profundizar, te invito a leer este artículo:

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