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“Tu aportas un granito pero lo que te vuelve...

“Tu aportas un granito pero lo que te vuelve es mucho mayor” #Soysolidario

Hace unos días me hablaron de los II Premios al Voluntariado Universitario y del concurso de post solidarios para remover conciencias entre los más jóvenes. Aunque al principio me costó decidirme por no saber muy bien que contar ni creerme un buen ejemplo a seguir, luego caí en la cuenta de que era la mejor oportunidad para hacer homenaje y dar voz a mi amiga Bárbara, sin duda, ¡la persona más solidaria que conozco!

Han sido varias las veces que se me ha pasado por la cabeza escaparme con ella a alguno de sus viajes solidarios, pero al final… nunca me he lanzado a la aventura. He preferido optar por una “solidaridad” más cómoda basada en una cuantía anual para un movimiento humanitario y en donar sangre, siempre que mi salud me lo ha permitido. Algo que, sinceramente, sabe a poco si tenemos en cuenta las catástrofes que ocurren a diario en el mundo.

Pero… dejémonos de lamentaciones. Si estoy escribiendo este post es para remover conciencias y que todos, en especial los jóvenes que disponéis de mucho más tiempo del que pensáis, no caigáis en el acomodamiento solidario y seáis mucho más participativos, como lo ha sido y sigue siendo mi amiga Bárbara.

Os dejo con su maravillosa historia sobre cómo se inició en el mundo de la solidaridad y cómo encontró su vocación en él:

Creo que mi primer contacto con el mundo del voluntariado fue cuando yo tenía 6-7 años. Mi abuela colaboraba con un comedor social del barrio y algunas tardes le pedía que me llevara. En ese entonces yo sólo quería ir a merendar y jugar con aquellos niños. Pero hoy, mirándolo en perspectiva, pienso que ahí se formó una consciencia interior de pensar en el otro, el que no ha tenido la misma “suerte” que tú.

En la adolescencia me sumé a un grupo de voluntarios que los sábados organizaban actividades en un barrio de escasos recursos. Me encontré con muchas historias duras pero también con abrazos, risas y cada vez más chicos que nos esperaban ese día. Tu aportas un granito pero lo que te vuelve es mucho mayor. Esa gratitud es el motor que impulsa a seguir avanzando, a seguir haciendo…

Siempre tuve claro que estudiaría algo relacionado con el ámbito social, me molestaba la idea de caer en el asistencialismo y aún más pensar en trabajar desde una oficina. Quería trabajar con la gente, para la gente. Gracias a la orientación de una profesora que tuve en secundaria (a la cual recuerdo con mucho cariño), me decanté por estudiar Educación Social y convertir esa “consciencia interior” en mi profesión. Hoy puedo decir que es una de las más acertadas decisiones que tomé en mi vida. Fueron muchos los que en su momento criticaban que con esta profesión no llegaría muy lejos. Debo decir que se equivocaron.

Uno de los trabajos que más me marcaron fue haber pasado por el  Centro Abierto Santa Eugenia donde trabajábamos desde la prevención con niños y niñas y adolescentes en riesgo social. Fue donde sentí que la línea de trabajo de la entidad  más se correspondía con mis valores personales y profesionales. Un equipo de trabajo excelente. Fue con ellos que emprendí mi primer viaje a África. Queríamos conocer de cerca la cultura y realidad que identificaban a muchos de los niños y niñas que venían al centro. Habíamos llevado material escolar y sanitario pero pronto se terminó. Fue entonces cuando decidimos hacer contacto con una de las escuelas comprometiéndonos a enviarles material escolar. Al volver del viaje, fue increíble ver como los mismos niños del Centro Abierto, la mayoría de escasos recursos, se preocupaban por colaborar y dar a conocer el proyecto. Vuelvo a repetir, uno da pero lo que vuelve es mucho mayor.

Pienso que conocer al otro nos hace salir de nuestra propia cárcel que son los prejuicios. Con esa inquietud viajé por varios países, estuve de voluntaria en Perú en una pequeña comunidad y, más tarde, me quede en Buenos Aires, trabajando en un proyecto educativo con adolescentes de barrios marginales. Actualmente resido y trabajo en Barcelona en el ámbito de la violencia de género con mujeres y niños.

Si os ha gustado esta historia os pido que la compartáis con vuestros familiares y amigos para remover conciencias, y así conseguir un mundo un poco mejor. Además, si el jurado decide que este es el post ganador del concurso, podremos donar 2.000 euros a alguna de las 33 ONGs apoyadas por la Fundación Mutua Madrileña.


Soy una asturiana afincada en Pamplona que trabajo como consultora de marketing de contenidos independiente, y en mi tiempo libre me gusta hacer manualidades, aprender nuevas cosas... ¡y fotografiarlas!

  1. […] están los finalistas y sus posts: – Laura Cuesta: Los invisibles. – Laura Tuero: Tú aportas un granito pero lo que te vuelve es mucho mayor. – Diana Rubio: La riqueza del que mejor sabe dar. – Susana Rodríguez: ¿Todavía te atreves a […]

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